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Ensayo

Siempre Escucha al Verdadero Maestro

Nunca me han importado mucho las personas normales. Aquellas que se dejan arrastrar por la corriente, que eligen maldecir al océano por sus males en lugar de nadar. Cuando abren la boca para gritar, el agua entra a raudales y ahoga sus lamentos patéticos mientras suman una queja más a su banco de insultos universales. No sé tú, pero a mí siempre me han interesado más quienes cabalgan la ola, quienes se vuelven tan sublimes en su sabiduría y sus habilidades que ante la multitud normal parecen más grandes que la vida misma. John D. Rockefeller, Henry Ford, Elon Musk, el Buda, Jesús de Nazaret, la Madre Teresa, Mahatma Gandhi, Benjamin Disraeli, Juana de Arco, Thomas Edison, Nikola Tesla y muchos más. Todas estas personas tenían algo en común… solo rendían homenaje al verdadero maestro. ¿Quién es el verdadero maestro?

Nunca me han importado mucho las personas normales. Aquellas que se dejan arrastrar por la corriente, que eligen maldecir al océano por sus males en lugar de nadar. Cuando abren la boca para gritar, el agua entra a raudales y ahoga sus lamentos patéticos mientras suman una queja más a su banco de insultos universales. No sé tú, pero a mí siempre me han interesado más quienes surfean la ola, quienes se vuelven tan sublimes en su sabiduría y sus habilidades que ante la multitud normal parecen más grandes que la vida misma. John D. Rockefeller, Henry Ford, Elon Musk, el Buda, Jesús de Nazaret, la Madre Teresa, Mahatma Gandhi, Benjamin Disraeli, Juana de Arco, Thomas Edison y muchos más. Todas estas personas tenían algo en común… solo rendían homenaje al verdadero maestro.

¿Quién es el verdadero maestro?

Pues, TÚ MISMO.

Cada cosa que haces en tu vida está regida por tu perspectiva y tus acciones. CADA UNA. El universo coloca todo lo que necesitas en tu cercanía, pero es un acto de cocreación. No moverá tu propio cuerpo ni pensará por ti; permite la libertad total. Eres tú quien debe despertar y tomar las riendas de tu propia vida, mantenerte fiel a tus propias creencias y valores.

Retrocedamos en el tiempo para profundizar…

Cuando Neville Chamberlain fue elegido por encima de Winston Churchill en las elecciones para primer ministro de Inglaterra, ¿lloró Churchill? No… se preparó. Entró en el inconsciente y analizó la situación.

Él sabía lo que iba a ocurrir.

No escuchó a los cobardes del parlamento mientras la máquina nazi conspiraba contra Europa. Sabía que Chamberlain había sido elegido como la imagen reconfortante porque el pueblo quería sentirse seguro en lugar de garantizar de verdad la seguridad. Chamberlain predicaba que no habría guerra, que Hitler era de fiar, que Polonia estaba a salvo. Eso apaciguaba a los cobardes, pues sus mentes podían descansar en la creencia de que nada ocurriría. El vociferante Churchill era un alarmista, decían; estaba inquietando al pueblo, decían; no era el hombre que Inglaterra necesitaba, decían. Pero Churchill LO SABÍA…oh, él lo sabía. Su momento estaba casi aquí. Se retiró a su hogar y esperó con paciencia. Consultando solo consigo mismo, viendo el mundo tal como era en verdad. Cuando Hitler hablaba, él no oía: escuchaba, y sentía la animosidad. Cuando el parlamento tranquilizaba al pueblo, él escuchaba lo que no decían y sentía el miedo que permeaba sus palabras, o mejor dicho, el aire vacío que salía de sus bocas.

"EL vio el futuro.

Las bombas lanzadas por la Luftwaffe, los jóvenes ingleses muertos, los nazis desfilando a la vista del Big Ben. VIO el lado negativo que nadie quería ver y luego ELIGIÓ por sí mismo que ese futuro no ocurriría.

El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió a Polonia. Justo después de la visita diplomática de Chamberlain. Éste dijo que Hitler era un hombre razonable, que el canciller le había dicho que Alemania no invadiria Czechoslovakia. No hace falta decir que no era momento de retrospección, sino de acción. El escenario estaba listo, la multitud reunida; el Gjallarhorn, el cuerno de Heimdall que anunciaba la llegada del Ragnarök, había sonado.

Las reglas eran distintas ahora.

En tiempos de paz, a los gobiernos les encanta archivar a sus héroes mientras disfrutan de la calma, pero cuando llega la guerra solo un arquetipo viene a la mente. El momento previo a la guerra pidió a Chamberlain, pero en cuanto la guerra asomó su terrible rostro, el parlamento solo pudo pensar en un hombre; no, en un héroe. Churchill encendió su puro y asumió el cargo de primer ministro y ministro de defensa.

No dijo “te lo dije.” Consultó con el verdadero maestro, consigo mismo, e hizo lo que solo hacen los héroes…

Callarse y actuar.

Para siempre el curso de la historia cambiaría. Le dijo a Estados Unidos que la última defensa del mundo occidental era Inglaterra y los convenció de unirse a la causa, estableciendo a los Aliados junto a Stalin y Roosevelt, grupo que luego procedió a impedir que la visión del Tercer Reich se hiciera realidad. Se inmortalizó en los libros de historia no por ego, sino por amor. Amor por Inglaterra. Amor por el mundo.

Recuerda, los héroes siempre escuchan al verdadero maestro.